¿Es mejor hacer Pilates o entrenamiento de fuerza? La respuesta que casi nadie explica bien

Alumna estirando antes de trabajar fuerza en el Reformer en ODPilates Alicante

La pregunta parece sencilla: si solo puedes elegir una actividad, ¿es mejor hacer Pilates o entrenamiento de fuerza? Sin embargo, suele plantearse como si fueran dos caminos opuestos y hubiera que defender uno frente al otro.

La realidad es distinta. Pilates es un método de ejercicio. La fuerza es una capacidad física que puede entrenarse con pesas, máquinas, bandas, el peso corporal o los muelles de un Reformer. Por tanto, una sesión de Pilates con máquinas puede incluir un verdadero trabajo de fuerza, aunque no todas las clases generan el mismo estímulo ni persiguen los mismos objetivos.

La primera clave: Pilates y fuerza no son categorías opuestas

Cuando alguien dice “Pilates o fuerza”, normalmente está comparando Pilates con el entrenamiento tradicional de gimnasio. Pero esa comparación mezcla dos conceptos diferentes.

Entrenar fuerza significa que la musculatura debe producir tensión frente a una resistencia. Esa resistencia puede ser una mancuerna, una polea, el propio cuerpo o un muelle. Desde este punto de vista, muchos ejercicios de Pilates son ejercicios de fuerza.

En el Reformer, el Cadillac o la Silla, los muelles pueden resistir el movimiento y exigir trabajo a piernas, brazos, espalda y tronco. La posición del cuerpo, la longitud de las palancas, los apoyos y la velocidad también modifican la intensidad.

La diferencia importante no está solo en el material. Hay que comprobar si el ejercicio supone un reto suficiente, si se trabajan los principales grupos musculares y si la dificultad aumenta cuando la persona se adapta.

Qué aporta un entrenamiento de fuerza específico

Un programa de fuerza permite ajustar con precisión la carga, las repeticiones, las series y los descansos. Esto facilita aplicar el principio de progresión: cuando el cuerpo se adapta, el estímulo debe evolucionar.

El entrenamiento con resistencias puede mejorar la fuerza, la masa muscular, la potencia y la función física. Las recomendaciones del American College of Sports Medicine señalan que la programación debe adaptarse al objetivo, porque no se organiza igual un plan para fuerza máxima que uno para hipertrofia, potencia o autonomía [1].

La Organización Mundial de la Salud también recomienda que los adultos realicen actividades de fortalecimiento de los principales grupos musculares al menos dos días por semana, además de mantener actividad aeróbica regular [2].

Por eso, si tu prioridad es ganar mucha masa muscular, aumentar al máximo la fuerza o mejorar marcas en ejercicios concretos, un entrenamiento específico con cargas suele ser la vía más directa y fácil de medir.

Qué aporta el Pilates con máquinas

Reducir el Pilates a “estirar y respirar” es un error. Una sesión bien diseñada puede trabajar fuerza, movilidad, coordinación, equilibrio, control del tronco y conciencia corporal.

Las máquinas permiten que la resistencia no solo dificulte un movimiento, sino que también lo facilite. Un muelle puede ayudar a completar un gesto que todavía no se controla y, más adelante, utilizarse para aumentar la exigencia. Esto hace posible adaptar el ejercicio a personas con niveles muy diferentes.

El Pilates con máquinas puede resultar especialmente interesante para quienes llevan tiempo sin entrenar, se sienten inseguros en un gimnasio, presentan rigidez o necesitan recuperar confianza en el movimiento. También puede ser útil cuando trabajas muchas horas sentado y notas que te falta movilidad o fuerza para tolerar mejor la jornada.

Además, presta mucha atención a la relación entre pelvis, columna, caderas, hombros y respiración. No se trata de mantener una postura perfecta, sino de aprender a controlar distintas posiciones y moverse con más recursos.

¿Pilates desarrolla fuerza de verdad?

Sí, Pilates puede desarrollar fuerza. Pero dependerá de la resistencia, el ejercicio, el volumen de trabajo y la progresión.

Una persona principiante puede mejorar con ejercicios que para alguien entrenado resultarían fáciles. Del mismo modo, un ejercicio de Reformer puede ser muy exigente si se modifica la resistencia, se reduce el apoyo, se alarga la palanca o se trabaja de forma unilateral.

Para seguir mejorando, no basta con repetir durante meses la misma secuencia con los mismos muelles. La progresión puede lograrse aumentando la resistencia, ampliando el recorrido controlado, cambiando la posición, introduciendo trabajo unilateral o reduciendo apoyos.

Ahora bien, si el objetivo es maximizar la hipertrofia, la fuerza máxima o la potencia, las pesas y las máquinas convencionales suelen permitir una sobrecarga más sencilla de medir y ampliar. La investigación sobre Pilates muestra beneficios en distintas capacidades físicas, pero la evidencia específica sobre grandes mejoras de fuerza, resistencia y potencia muscular sigue siendo limitada en algunos grupos, como los adultos mayores [3].

Esto no convierte al Pilates en una actividad inferior. Significa que cada herramienta tiene puntos fuertes diferentes.

¿Pilates sustituye al gimnasio?

Depende de lo que esperas conseguir.

Para una persona sedentaria que quiere empezar a moverse, ganar fuerza general, mejorar el control y sentirse más ágil, el Pilates con máquinas puede ser una opción muy completa. Si está bien programado y trabaja todo el cuerpo con suficiente intensidad, puede cubrir una parte importante de sus necesidades.

Para alguien cuyo objetivo principal es ganar mucha masa muscular, competir en fuerza o aumentar marcas concretas, Pilates no suele sustituir a un programa específico de cargas.

En personas con molestias de espalda, la cuestión tampoco debería reducirse a “Pilates sí” o “gimnasio no”. El ejercicio adaptado puede ayudar en muchos casos de dolor lumbar crónico, y Pilates es una opción válida, pero las revisiones no muestran una modalidad universalmente superior a todas las demás. La elección debe considerar síntomas, objetivos y preferencias [4].

Si tienes dolor lumbar, conviene evitar tanto el reposo prolongado como las rutinas genéricas aplicadas sin valorar tu situación. El objetivo es encontrar una carga tolerable y progresar desde ahí.

La respuesta que casi nadie explica: importa más el estímulo que la etiqueta

Una clase puede llamarse “entrenamiento de fuerza” y estar mal programada: ejercicios elegidos al azar, cargas que nunca progresan y grupos musculares que apenas se trabajan.

También puede ocurrir lo contrario. Una sesión de Pilates puede organizarse para mejorar la fuerza de piernas, glúteos, espalda, brazos y tronco mediante resistencias adaptadas y una progresión clara.

Por eso, no deberíamos juzgar un entrenamiento solo por su nombre. Conviene observar qué capacidades trabaja, si la dificultad es adecuada, si existe progresión y si el ejercicio se adapta a la persona.

Las agujetas, el sudor o terminar exhausto tampoco demuestran que una sesión sea mejor. Un buen programa no busca castigarte, sino producir una adaptación.

Consejos prácticos para elegir bien

Antes de apuntarte a una actividad, hazte estas preguntas:

  1. ¿Cuál es mi objetivo principal? No es lo mismo reducir el sedentarismo que ganar masa muscular o volver a entrenar después de una lesión.
  2. ¿Cuál es mi punto de partida? Una persona principiante necesita un estímulo diferente al de alguien con años de experiencia.
  3. ¿Se trabaja todo el cuerpo? Debería existir trabajo de piernas, cadera, empuje, tracción y tronco.
  4. ¿Hay progresión? La resistencia y la dificultad deberían evolucionar conforme mejoras.
  5. ¿Puedo mantenerlo? El mejor programa pierde valor si lo abandonas a las pocas semanas.
  6. ¿Recibo suficiente supervisión? La corrección y la adaptación son especialmente importantes al empezar o cuando existen molestias.

En Estudio Pilates Óscar Díaz (ODPilates Alicante) trabajamos con máquinas y grupos reducidos de un máximo de cinco personas. Esto permite ajustar muelles, recorridos, posiciones y dificultad para que cada alumno reciba un estímulo adecuado.

Si nunca has utilizado las máquinas, conocer qué ocurre en una primera clase de Pilates con máquinas puede ayudarte a empezar con menos incertidumbre.

Preguntas frecuentes

¿Pilates cuenta como entrenamiento de fuerza?

Puede contar como trabajo de fuerza cuando los músculos se enfrentan a una resistencia suficiente y existe progresión. También hay que comprobar si la sesión trabaja los principales grupos musculares.

¿Puedo ganar masa muscular haciendo Pilates?

Una persona principiante puede ganar fuerza y algo de masa muscular si el trabajo supone un reto nuevo. Si la hipertrofia es el objetivo principal, un programa específico con cargas suele permitir aumentar mejor el estímulo.

¿Qué es mejor para la espalda: Pilates o pesas?

No existe una respuesta universal. Ambas opciones pueden ser útiles si se adaptan correctamente. En personas con dolor importan la selección de ejercicios, la dosis y la progresión más que la etiqueta del método.

¿Necesito ir al gimnasio si hago Pilates con máquinas?

No necesariamente. Dependerá de tus objetivos y de cómo estén programadas las clases. Para maximizar fuerza o masa muscular, probablemente necesitarás trabajo adicional con cargas.

¿Qué es mejor para una persona mayor?

Lo más completo suele ser combinar fuerza, equilibrio, actividad aeróbica y movilidad. Pilates puede contribuir a varias de estas capacidades, pero debe asegurarse un estímulo suficiente para piernas, caderas, espalda y brazos.

¿Cuántos días por semana debería entrenar?

Depende de tu objetivo, experiencia y recuperación. Como referencia general, las recomendaciones de salud incluyen trabajo de los principales grupos musculares al menos dos días por semana.

¿Puedo empezar si tengo dolor o una lesión diagnosticada?

En muchos casos es posible hacer ejercicio adaptado, pero debe conocerse la situación clínica. Dolor intenso, pérdida de fuerza, alteraciones de sensibilidad o síntomas que empeoran requieren valoración sanitaria.

Referencias consultadas

[1] American College of Sports Medicine. Resistance Training Prescription for Muscle Function, Hypertrophy, and Physical Performance in Healthy Adults: An Overview of Reviews, 2026.

[2] Organización Mundial de la Salud. Directrices sobre actividad física y comportamiento sedentario.

[3] Oliveira y colaboradores. Revisión sistemática sobre Pilates, fuerza, resistencia y potencia muscular en adultos mayores, 2024.

[4] Revisión sistemática sobre Pilates frente a otras modalidades en dolor lumbar crónico inespecífico, 2023; y revisión Cochrane sobre ejercicio terapéutico para dolor lumbar crónico.

Conclusión: no necesitas elegir un bando

Pilates y entrenamiento de fuerza no son rivales. Pilates puede ser una forma de entrenar fuerza y, al mismo tiempo, trabajar movilidad, coordinación, equilibrio y control corporal. El entrenamiento específico con cargas suele ser la opción más eficiente cuando se busca maximizar fuerza, potencia o masa muscular.

La mejor elección será la que responda a tus necesidades, tenga una progresión adecuada y puedas mantener con constancia. En muchas personas, la respuesta más completa no es “Pilates o fuerza”, sino una combinación inteligente de ambos.

Si quieres saber qué opción encaja mejor contigo, en Estudio Pilates Óscar Díaz podemos valorar tu punto de partida y adaptar el trabajo de Pilates con máquinas a tu nivel y objetivos. Puedes ponerte en contacto con nosotros para informarte sobre la clase de prueba y empezar de forma progresiva y supervisada.

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Óscar Díaz
Óscar Díaz

Experto en Pilates y bienestar integral, con amplia experiencia en técnicas personalizadas y rehabilitación, dedicado a mejorar la salud y calidad de vida a través del Pilates.

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