Cómo medir si Pilates te está funcionando: 7 métricas simples (más allá de “me siento mejor”)

Después de unas semanas de clases de Pilates con máquinas es fácil que te hagas la misma pregunta: “¿Esto me está funcionando de verdad o solo siento que salgo más ligero del estudio?”. Notar que te encuentras mejor es importante, pero si solo dependes de esa sensación es difícil saber cuánto estás avanzando… o si te has estancado.

En Estudio Pilates Óscar Díaz (ODPilates Alicante) nos gusta combinar lo que tú notas en tu cuerpo con datos sencillos y claros. No hablamos de pruebas médicas complicadas, sino de pequeños tests de movilidad, fuerza y equilibrio que puedes repetir cada mes para ver si tu cuerpo responde al entrenamiento.

En este artículo vas a descubrir 7 métricas muy simples para medir si tu trabajo de Pilates con máquinas está dando resultado, cómo registrarlas en una hoja de seguimiento mensual y qué podemos hacer desde el estudio para ayudarte a avanzar con cabeza.

¿Qué vas a aprender aquí?

Por qué necesitas algo más que “me encuentro mejor”

“Me siento mejor” es una señal buenísima… pero también muy subjetiva: depende del día que hayas tenido, del estrés, de cómo has dormido o incluso de tu estado de ánimo. Si solo te guías por sensaciones, puedes tener la impresión de que no avanzas cuando en realidad tu cuerpo está mucho más fuerte y móvil que hace unos meses.

Medir algunos aspectos de forma objetiva te ayuda a:

  • Ver con claridad tu progreso, incluso en momentos en los que estás más cansado o dudando.
  • Ajustar bien la dificultad de los ejercicios: si mejoras, podemos subir el nivel; si te estancas, revisamos el plan.
  • Evitar el estancamiento y la frustración de “hacer siempre lo mismo” sin saber si sirve de algo.
  • Ganar motivación: cuando ves que un número mejora, te entran más ganas de seguir cuidándote.

Al final se cumple algo muy simple: lo que se mide, mejora. Si tienes delante una pequeña hoja con tus resultados, es mucho más fácil mantener el rumbo.

Antes de medir: define tu punto de partida

Para que estas 7 métricas tengan sentido, lo primero es saber desde dónde partes. Por eso en el estudio siempre empezamos con una valoración inicial: revisamos tu postura, tu movilidad, tu fuerza básica y cómo responde tu cuerpo en movimientos sencillos, además de hablar de tus dolores, miedo y objetivos.

Aunque vengas de otro centro o lleves tiempo practicando, merece la pena dedicar una sesión a:

  • Identificar qué zonas están más rígidas (caderas, columna dorsal, hombros…).
  • Ver qué grupos musculares están “dormidos” y cuáles hacen demasiado trabajo.
  • Medir cómo está tu equilibrio y tu tolerancia a estar sentado o de pie.
  • Registrar tu dolor actual en una escala sencilla del 0 al 10.

Ese será tu punto de partida. A partir de ahí, las métricas que verás ahora sirven como una especie de “foto mensual” para comprobar cómo va cambiando tu cuerpo con el Pilates con máquinas.

Tus 7 métricas para saber si el Pilates te está funcionando

Vamos con lo importante: qué puedes medir de forma sencilla y sin material especial. Te proponemos 7 métricas que usamos a menudo con las personas que entrenan en Pilates con máquinas en la zona de Playa de San Juan, en Alicante.

No hace falta que las hagas todas el mismo día, pero sí es importante que, cada vez que las repitas, las condiciones se parezcan: misma hora del día si es posible, un calzado similar, sin prisas y anotando siempre el resultado.

1. Fuerza de piernas: test de “sentarse y levantarse”

  • Siéntate en una silla estable, con las manos cruzadas sobre el pecho y los pies apoyados en el suelo.
  • Durante 30 segundos, cuenta cuántas veces puedes ponerte de pie y volver a sentarte sin ayudarte con las manos.
  • Anota el número total de repeticiones.

Si con el paso de las semanas puedes hacer más repeticiones con la misma sensación de esfuerzo (o las mismas repeticiones pero con menos fatiga), hay una mejora clara de fuerza y control en piernas y glúteos, algo que trasladaremos a tus ejercicios en el reformer y el resto de máquinas.

2. Fuerza del centro (core): tiempo en posición de puente o “dead bug”

  • Opción puente: tumbado boca arriba, rodillas flexionadas, elevas la pelvis hasta alinear rodillas, caderas y hombros y mantienes esa postura sin que la pelvis se caiga.
  • Opción “dead bug”: tumbado boca arriba, piernas en el aire a 90 grados y brazos hacia el techo; mantienes la postura sin que la zona lumbar se arquee.

Elige una de las dos y mide cuánto tiempo puedes mantenerla con buena técnica (sin dolor y sin temblores excesivos). Anota los segundos. Que este tiempo aumente es una señal muy clara de que tu musculatura profunda está respondiendo al trabajo.

3. Movilidad de cadera y columna: inclinarte hacia delante

  • Colócate de pie, con los pies separados al ancho de las caderas.
  • Flexiona suavemente el tronco hacia delante, dejando caer los brazos, sin rebotes ni tirones.
  • Anota hasta dónde llegas: por encima de las rodillas, a media pierna, cerca de los tobillos o tocas el suelo.

No se trata de convertirte en contorsionista, sino de ver si, con el tiempo, tu columna y tus caderas se mueven con más libertad y con menos sensación de tirantez en la parte posterior de piernas y espalda.

4. Movilidad de hombros: elevar brazos sin arquear la espalda

  • De pie, con la espalda cerca de una pared, coloca la pelvis y las costillas en una posición neutra (sin pegar la zona lumbar a la pared a la fuerza).
  • Eleva ambos brazos por delante hasta intentar que los pulgares apunten al techo.
  • Observa si puedes hacerlo sin arquear más la espalda ni sacar el pecho en exceso.

Puedes anotar si llegas cómodamente, si aparece sensación de bloqueo o si necesitas ayudarte con algún truco postural. Con el tiempo, deberías notar un movimiento más libre y menos tensión en cuello y hombros.

5. Equilibrio: mantenerse a la pata coja

  • De pie, cerca de una superficie donde puedas apoyarte si lo necesitas, levanta una pierna y mantén el equilibrio solo con la otra.
  • Cronometra cuánto tiempo aguantas sin poner el pie en el suelo ni dar pasos.
  • Repite con la otra pierna.

Aquí nos interesa tanto el tiempo como la calidad: menos movimientos bruscos, menos “bailoteo” del tobillo y la cadera. Una mejora en este test se traduce en más seguridad al caminar, subir escaleras o moverte en terrenos irregulares.

6. Tolerancia postural: cuánto tiempo aguantas sin molestias claras

  • Elige la posición que más te “da guerra” en el día a día: sentado frente al ordenador, de pie en la cocina, etc.
  • Anota cuánto tiempo puedes mantener esa postura antes de que aparezca un dolor o molestia que te obligue a cambiar.
  • Haz una nota breve sobre el tipo de molestia: lumbar, cervical, entre los omóplatos…

A medida que tu trabajo de Pilates con máquinas mejore tu fuerza y tu postura, deberías ser capaz de estar más tiempo en esa posición sin dolor o, al menos, notar un malestar más suave y controlable.

7. Dolor y energía diaria: tu escala del 0 al 10

  • Elige una zona de referencia (por ejemplo, la espalda baja) y puntúa tu dolor medio de la última semana del 0 al 10.
  • Haz lo mismo con tu nivel de energía general: 0 sería “sin fuerzas para nada” y 10 “lleno de energía todos los días”.

Aunque estas dos métricas son más subjetivas, combinadas con las anteriores te dan una foto muy clara: no solo te mueves mejor y estás más fuerte, sino que también te sientes con más capacidad para afrontar el día.

Cómo usar una hoja de seguimiento mensual con tus 7 tests

Una vez que tienes claro qué medir, el siguiente paso es registrarlo. Puedes usar un cuaderno, una hoja de cálculo o una hoja impresa pegada en la nevera. Lo importante es que sea fácil de rellenar y de consultar.

Una estructura sencilla podría ser:

  • Columna con la fecha (por ejemplo, principio de cada mes).
  • Una columna para cada test: sentarse y levantarse, puente/dead bug, flexión hacia delante, elevación de brazos, equilibrio pierna derecha, equilibrio pierna izquierda, tolerancia postural, dolor medio y energía.
  • Una columna de observaciones, donde anotes si esa semana hubo más estrés, menos sueño, vacaciones, etc.

En el estudio podemos ayudarte a crear esta hoja y a interpretar los cambios. Así evitamos mirar solo si “hoy estoy mejor o peor” y empezamos a ver tendencias reales.

Qué es una buena progresión en Pilates con máquinas

No necesitas mejorar tus números cada semana para que el Pilates te esté funcionando. El cuerpo no progresa en línea recta: hay semanas en las que duermes peor, trabajas más o arrastras un catarro y es normal sentirse más torpe.

En general, buscamos que:

  • En un periodo de 6 a 8 semanas veas cambios claros en al menos 3 o 4 métricas.
  • La fuerza de piernas y core mejore: más repeticiones, más segundos o menos sensación de esfuerzo.
  • Tu movilidad sea más cómoda: menos tirantez, más facilidad para agacharte o levantar los brazos.
  • Tu equilibrio y tu tolerancia postural vayan a mejor, aunque sea a pequeños pasos.
  • La puntuación de dolor se mantenga estable o baje, y la de energía tienda a subir.

Además de estos datos, están los pequeños grandes detalles del día a día: subir escaleras sin agarrarte al pasamanos, recoger algo del suelo sin miedo, acabar la jornada de teletrabajo menos destrozado… Todo forma parte del resultado.

Consejos para que tus métricas sean fiables y útiles

Para que esta forma de medir te sirva de verdad, te recomendamos:

  • Realizar los tests siempre en condiciones similares (hora, calzado, entorno).
  • Anotar los resultados en el momento; no confíes en la memoria.
  • No obsesionarte con un test concreto: mira el conjunto, no solo un número aislado.
  • Compartir tus resultados con tu profesor o profesora de Pilates; nos ayuda a ajustar tus clases.
  • Recordar que los números son una guía, no un examen que “apruebas o suspendes”.

Lo importante no es sacar la mejor nota, sino tener una brújula que te indique si vas en buena dirección.

Cómo te ayudamos en Estudio Pilates Óscar Díaz a medir tu progreso

En Estudio Pilates Óscar Díaz (ODPilates Alicante) integramos estas métricas en nuestro día a día de una forma muy sencilla: empezamos con una valoración inicial para conocer tu punto de partida y, pasadas unas 6–8 semanas, repetimos parte de los tests para ver cómo estás respondiendo al Pilates con máquinas.

Con esa información podemos:

  • Ajustar tus ejercicios en el reformer, cadillac y resto de aparatos.
  • Decidir si es momento de subir carga, añadir retos de equilibrio o introducir nuevos patrones de movimiento.
  • Detectar a tiempo si hay algo que no está mejorando como esperábamos y buscar alternativas.

El objetivo es que no sientas que vienes simplemente “a hacer una clase”, sino que estás dentro de un proceso con principio, seguimiento y resultados medibles.

Si quieres que te ayudemos a aplicar estas 7 métricas a tu caso, puedes reservar una sesión de valoración inicial en nuestro estudio en la zona de Playa de San Juan, en Alicante. Revisaremos juntos tu punto de partida, diseñaremos un plan de Pilates con máquinas adaptado a ti y fijaremos una revisión a las 6–8 semanas para ver, con datos y sensaciones, cuánto ha cambiado tu cuerpo en ese tiempo.

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Óscar Díaz
Óscar Díaz

Experto en Pilates y bienestar integral, con amplia experiencia en técnicas personalizadas y rehabilitación, dedicado a mejorar la salud y calidad de vida a través del Pilates.

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