¿Te ha pasado que empiezas una actividad física con ganas, pero a las pocas semanas abandonas porque te duele la espalda, te notas torpe o sientes que “eso no es para ti”? No eres la única persona. El problema muchas veces no es el ejercicio en sí, sino que el entrenamiento no está pensado para tu cuerpo, tu historia y tu día a día.
En Estudio Pilates Óscar Díaz (ODPilates Alicante) trabajamos con la idea opuesta: el método debe adaptarse a la persona, y no al revés. Por eso hablamos del método ODPilates, una forma de entender el Pilates con máquinas en la que cada sesión se diseña como un traje a medida, con tu cuerpo real como punto de partida.
En este artículo te contamos cómo adaptamos el entrenamiento a ti, qué puedes esperar cuando vienes al estudio y por qué esta forma de trabajar puede ayudarte a ganar fuerza, mejorar tu postura y moverte con más seguridad, tengas la edad que tengas y vengas del nivel que vengas.
¿Qué vas a aprender aquí?
No hay dos cuerpos iguales (y tu entrenamiento tampoco debería serlo)
Aunque dos personas tengan el mismo diagnóstico –“dolor lumbar”, “cervicales cargadas”, “hombro doloroso”– su realidad puede ser totalmente distinta. Una puede pasar ocho horas sentada frente al ordenador; otra puede estar todo el día de pie; otra quizá arrastra una lesión antigua o ha sido operada.
El método ODPilates parte de una idea sencilla: copiar la misma tabla de ejercicios para todo el mundo no funciona. Tu cuerpo tiene su propia historia, sus hábitos, sus límites y también su potencial. Nuestro trabajo es entenderlo y construir un plan que sume, no que te pase por encima.
Por eso, más que hablar de “clase estándar”, hablamos de proceso. Cada sesión forma parte de un hilo en el que vamos ajustando intensidad, tipo de ejercicios y tiempos de descanso según cómo llegas y cómo vas respondiendo.
Evaluación inicial: entendemos tu espalda, tu postura y tu día a día
Antes de empezar a moverte en las máquinas, necesitamos conocerte. En la primera toma de contacto dedicamos tiempo a:
– Escuchar qué te trae al estudio: dolor, rigidez, ganas de ganar fuerza, recomendación médica, volver a moverte después de un parón…
– Revisar tu historial: lesiones previas, operaciones, deporte que haces o has hecho, medicación relevante.
– Observar tu postura y tu movimiento: cómo colocas la pelvis, cómo apoyas los pies, cómo se mueve tu columna cuando te inclinas o giras.
– Valorar tu respiración: muchas personas respiran de forma superficial y esto influye en la tensión del cuello, la zona lumbar y el abdomen.
Con toda esta información, ya no eres “un alumno más”. Tenemos un punto de partida claro para decidir qué ejercicios son seguros, cuáles conviene evitar al principio y en qué zonas conviene ser especialmente progresivos.
Las máquinas de Pilates como herramienta a tu favor
El método ODPilates se apoya en las máquinas clásicas de Pilates (Reformer, Cadillac, Chair, barriles…) no como un fin en sí mismas, sino como herramientas para modular tu entrenamiento.
Trabajamos con muelles y apoyos que permiten:
– Quitar carga cuando tu cuerpo necesita ayuda para moverse sin dolor.
– Añadir resistencia cuando ya estás preparado para ganar fuerza.
– Guiar el movimiento para que tu cuerpo entienda mejor la trayectoria y no tengas que “pelearte” con cada ejercicio.
– Ajustar ángulos y posiciones para respetar tu rango de movimiento actual y ampliarlo poquito a poco.
Por ejemplo, una persona con dolor lumbar puede empezar trabajando tumbada, con la columna apoyada y con la ayuda de los muelles para movilizar caderas y piernas sin que la zona lumbar se tense más de la cuenta. Alguien mayor de 60 años puede comenzar con ejercicios en el Cadillac que le den más estabilidad y agarres claros, para que se sienta seguro desde el primer día.
Grupos reducidos, atención individual
Otra pieza clave del método ODPilates es el formato de grupos reducidos. Aunque compartas la hora con otras personas, cada uno sigue su propio plan dentro de la sesión.
Esto permite que:
– El profesor pueda corregirte de cerca y adaptar un ejercicio sobre la marcha si ve que tu cuerpo no lo está encajando bien.
– No tengas que seguir el ritmo de nadie: si necesitas más tiempo para un ejercicio, lo tienes.
– Dos personas con objetivos distintos (por ejemplo, mejorar dolor cervical y fortalecer piernas) puedan entrenar a la vez, cada una con sus propias indicaciones.
En la práctica, verás que el ambiente es cercano y tranquilo. No hay música atronadora ni sensación de “clase masificada”: hay concentración, diálogo y espacio para preguntar y aprender sobre tu propio cuerpo.
Progresión paso a paso: de “no llego” a “no sabía que podía hacer esto”
Adaptar el entrenamiento a tu cuerpo también significa respetar los tiempos de progresión. No se trata de demostrar nada en la primera semana, sino de construir una base sólida que te permita hacer más cosas dentro de unas semanas o meses.
En el método ODPilates solemos seguir una lógica de progresión:
1. Comenzamos por posiciones donde te sientas seguro: tumbado, sentado con apoyo, de rodillas con soporte…
2. Aprendemos a conectar respiración, centro (core) y movimiento, para que la zona lumbar y cervical estén protegidas.
3. Vamos añadiendo poco a poco ejercicios de mayor coordinación, equilibrio y fuerza global.
4. Aumentamos la dificultad cuando tu cuerpo nos demuestra que está preparado, no antes.
Esta forma de trabajar es especialmente útil si vienes de un periodo largo de sedentarismo, si has estado de baja, si te da miedo notar molestias o si simplemente no te ves en un gimnasio convencional.
Escuchar al cuerpo: entrenar sin miedo
Muchas personas llegan con la idea de que “si no duele, no sirve”. En ODPilates cambiamos ese chip. Diferenciamos entre:
– Sensación de trabajo muscular: el músculo se activa, notas esfuerzo, quizá un poco de temblor.
– Dolor que no toca: pinchazos, sensación de quemazón articular, molestias que se mantienen después de la sesión.
Durante la clase te animamos a que nos cuentes qué sientes. Preferimos ajustar un ejercicio en el momento a que aguantes por vergüenza o por no “molestar”. Esa comunicación es parte del método: gracias a ella sabemos cuándo subir un nivel y cuándo es mejor mantener o incluso bajar la intensidad.
Entrenar sin miedo significa que aprendes a confiar en tu cuerpo de nuevo. Cada vez que repites un movimiento que antes te daba inseguridad –agacharte, girar, subir escaleras– y ves que puedes hacerlo mejor, vas ganando terreno al dolor y a la rigidez.
Qué puedes esperar de una sesión con el método ODPilates
Para que te hagas una idea, una sesión típica podría seguir este esquema:
– Pequeña conversación inicial: cómo llegas hoy, si hay alguna zona especialmente cargada o si has tenido cambios desde la última sesión.
– Calentamiento suave: movimientos articulares, respiración y activación de la musculatura profunda.
– Trabajo principal en máquinas: ejercicios seleccionados según tu plan (por ejemplo, foco en movilidad de cadera, estabilidad de columna y fortalecimiento de glúteos).
– Parte de control de postura: ejercicios más específicos para que sientas cómo colocar tu cuerpo en las posiciones que sueles usar en el día a día (sentado, de pie, agachado…).
– Vuelta a la calma: estiramientos suaves, respiración y una pequeña revisión de sensaciones para ver cómo terminas.
Entre sesión y sesión vamos tomando nota de tu evolución: qué cosas te resultan más fáciles, qué gestos han dejado de doler, qué movimientos todavía te cuestan. Esa información nos ayuda a seguir ajustando el plan.
Consejos prácticos para sacar el máximo partido a tu entrenamiento en ODPilates
Si estás pensando en empezar o ya has venido a tus primeras clases, estos consejos pueden ayudarte a aprovechar mejor el método:
– Ven con ropa cómoda que te permita moverte bien y sin costuras que te molesten al tumbarte.
– Llega unos minutos antes para entrar con calma, comentar cómo te encuentras y no empezar con prisas.
– No tengas miedo de contar tu historia: operaciones, miedos, caídas, deporte que has hecho… Todo suma a la hora de adaptar el entrenamiento.
– Si un ejercicio te genera inseguridad, dilo. Siempre hay alternativas y variaciones que pueden encajarte mejor en ese momento.
– Intenta mantener cierta regularidad: 2 sesiones a la semana suelen ser una buena base para notar cambios en tu cuerpo.
– Ten paciencia con tu cuerpo. A veces los cambios no se ven en el espejo en dos semanas, pero sí en cómo te levantas de la cama, en cómo te sientas o en cómo llegas al final del día.
– Observa cómo te sientes fuera del estudio: menos tirantez en la espalda, más libertad al girar, menos miedo a ciertos movimientos… Esa es una parte importante del progreso.
Cuanto más compartas estas sensaciones con tu profesor, más fino podremos ajustar tu plan y mejor encajará el método con tu realidad.
Un método pensado para tu vida real
El método ODPilates no pretende que te conviertas en gimnasta olímpico ni que pases horas entrenando cada día. Está pensado para personas reales, con trabajos exigentes, familia, responsabilidades y, muchas veces, con una lista de achaques acumulados con los años.
Por eso damos tanta importancia a escuchar, observar y adaptar. Porque sabemos que, si el entrenamiento encaja de verdad contigo, es mucho más fácil que lo mantengas en el tiempo y que se convierta en una parte natural de tu vida, no en una obligación más en la agenda.
Si buscas un lugar donde puedas moverte con seguridad, sentirte acompañado y trabajar con máquinas de Pilates desde una perspectiva personalizada, en Estudio Pilates Óscar Díaz (ODPilates Alicante) estaremos encantados de conocerte.
Si quieres que te ayudemos a aplicar todo esto en tu caso concreto, puedes ponerte en contacto con nosotros para reservar una valoración y probar el método ODPilates en primera persona. A partir de ahí, construimos juntos un plan que se adapte a tu cuerpo, a tu momento y a tus objetivos.
👉 Si quieres comprobar cómo el método ODPilates se adapta a tu cuerpo, reserva tu evaluación personalizada y empieza a entrenar con seguridad, criterio y progresión real.



